miércoles, 5 de enero de 2011

Tu sonrisa defectuosa cumpliendo su promesa.


Rabia. Sientes rabia. Rabia por lo bonito que podría serlo todo. Rabia por no dar dejado a un lado el orgullo. Rabia porque los demás tampoco lo hagan. Quizás eso cambiara las cosas. Quizás hiciese todo más fácil. ¿Por qué nos empeñamos en complicar tanto todo? ¿Por qué no disfrutamos de lo que tenemos? Y es que nos empeñamos en aprender a base de golpes.
Que bonito sería poder disfrutar al máximo de todo lo bueno que te sucede en la vida, sin complicaciones. Sin mirar atrás o planear un mañana. Sentir, sentir como una sonrisa ilumina tu cara de forma permanente para no irse más.
Si es que por ganas no es. Ganas de escaparse con esa persona, con la justa persona capaz de motivarte a escribir todo esto. Con la persona que por el momento es la más importante. Con la persona que decides dedicarle gran parte de tu vida. Escaparse a la nada. Solo yo y él. Sin horarios, sin obligaciones, sin preocupaciones, sin lágrimas, sin dolor, sin agobios. Solo dejandole paso a esa pequeña cosa pero a la vez tan inmensamente grande que hizo que miles y miles de canciones, por no decir la mayoría, miles de películas, libros, poesías... le prestasen única y exclusivamente caso. Esa cosa que nos hace llorar y reir, que nos hace sentir el más afortunado del mundo o el más desdichado. Esa por la que nos atrevemos a luchar contra todo. Esa que en ocasiones te mata por dentro. Dejándole paso al amor...

1 comentario:

  1. Escribes muy bien cristina me encantan tus blogs bss guapa

    =)

    ResponderEliminar